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Catholic News Herald

Serving Christ and Connecting Catholics in Western North Carolina
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Steven Samol, nuevo director del Ministerio Hispano, aportará más de 20 años de experiencia para fortalecer la evangelización y el acompañamiento de la comunidad hispana en la Iglesia. (Brian Segovia | Catholic News Herald)CHARLOTTE — Tras ser nombrado nuevo director de la Oficina del Ministerio Hispano de la Diócesis de Charlotte en abril, Steven Samol compartió el camino de fe y pertenencia que ha marcado su vida y su vocación. Como el primer director laico en la historia de la diócesis, Samol coordinará todas las áreas del ministerio hispano, trabajando junto a párrocos y líderes parroquiales. Además, apoyará las necesidades pastorales, promoverá una participación más plena en la vida parroquial y supervisará la implementación del Plan Pastoral Nacional para el Ministerio Hispano. Hijo de inmigrantes y formado a través de experiencias de dolor, conversión y misión, Samol habla sobre cómo un encuentro personal con Dios transformó su historia y lo llevó a servir a la Iglesia con pasión, especialmente acompañando a la comunidad hispana en Estados Unidos.

CNH: ¿Podrías contarnos un poco sobre tu historia personal y lo que te ha formado hasta este punto de tu vida?

Samol: Soy hijo de inmigrantes y, durante mucho tiempo, viví con la sensación de que no pertenecía, de que no era ni de aquí ni de allá. Para empeorar esa experiencia, mis padres se divorciaron, y tampoco sabía si pertenecía a una familia o a la otra. Odiaba que me preguntaran: “¿de dónde eres?”, porque me hacía consciente de mis dudas y de esa vergüenza de sentirme fuera de lugar.

¡Pero Dios tenía un plan! Tuve un encuentro personal muy fuerte con Él. A los 14 años, en un retiro al que fui prácticamente obligado por mi mamá, el tercer día, durante una oración de efusión del Espíritu Santo, el Señor me regaló una paz profunda. Esa paz cambió mi corazón y me dio una certeza nueva: yo pertenezco a Dios, soy su hijo y soy parte de su Iglesia. Desde entonces, mi camino ha sido responder a ese amor, dejándome formar por Él y siguiéndolo donde me ha llamado, en distintos países y realidades, siempre como discípulo misionero.

CNH: ¿Cómo comenzó tu camino de fe y cómo ha evolucionado a lo largo de los años?

Samol: Mi camino de fe comenzó de pequeño, viviendo con mi abuela, quien me enseñó a orar y a leer la Biblia. Sin embargo, mi verdadera conversión ocurrió a los 14 años, en ese retiro.

Desde entonces, he ido creciendo en mi relación con el Señor, descubriendo cada vez más mi identidad como hijo amado de Dios. Mi fe ha madurado en el deseo de seguir a Cristo, imitarlo y permitir que Él me transforme para pertenecer totalmente a Él. Hoy puedo decir con convicción: Dios es mi Padre.

CNH: ¿Cuándo empezaste a sentir que Dios te estaba llamando al ministerio o al servicio en la Iglesia de una manera más específica?

Samol: Desde muy temprano en mi conversión comencé a servir. Recuerdo que, con solo 15 años, me invitaron a dar un tema en un retiro de adultos. ¡Me encantó la experiencia de servir!

El encuentro con Dios no solo transformó mi vida, sino que despertó en mí el deseo de que otros también pudieran vivirlo. Con el tiempo entendí que mi llamado era a ser discípulo misionero: no solo creer, sino anunciar con mi vida y con mis palabras lo que Dios ha hecho en mí. A lo largo de los años, ese llamado se ha ido concretando en distintas oportunidades de servicio, siempre con la certeza de que es el Señor quien guía el camino.

CNH: Mirando hacia atrás, ¿cómo ves el camino que te llevó a este nuevo rol en la Diócesis de Charlotte?

Samol: Mirando atrás, veo claramente la fidelidad de Dios en cada etapa de mi vida. Él ha guiado nuestro caminar —el de mi esposa y el mío – a través de distintos países, siempre llamándonos a servir.

En los últimos años sentía con fuerza el amor de Dios por los hispanos en Estados Unidos, pero nunca imaginé que eso se concretaría en esta misión.

Hoy veo mi llegada a la Diócesis de Charlotte como parte del plan de Dios: una invitación del Padre a seguir sirviendo con pasion y disponibilidad.

CNH: ¿Cómo entiendes este nuevo rol en la Diócesis de Charlotte y cómo te gustaría liderar el ministerio hispano en esta etapa?

Samol: Entiendo este rol como una llamada de Dios a servir, ayudando a que más personas puedan experimentar que la Iglesia es su hogar, la familia de Dios.

Resuena mucho en mi corazón la visión del Obispo Martin de una pastoral que anuncia el Evangelio y a la vez demuestra el amor de Dios haciéndolo visible en la vida de las personas.

Mi intención es acompañar, escuchar y crear espacios donde los hispanos puedan encontrarse con Cristo y descubrir que no son extranjeros ni forasteros, sino miembros de la familia de

Dios: una pastoral donde el Evangelio se proclame con palabras y se demuestre con amor concreto.

CNH: ¿Qué parte de tu experiencia de fe te gustaría que la gente conociera o entendiera mejor sobre ti?

Samol: Me gustaría que las personas entendieran que mi vida está marcada por una experiencia muy concreta: pasar de sentirme alguien que no pertenecía, a descubrir que soy hijo del Padre y parte de su familia.

Dios también me ha regalado el don del matrimonio. Lo mejor que me ha pasado en mi vida de fe es casarme con mi esposa, Saylí. Ella y yo hemos vivido momentos de alegría, pero también de cruz – incluyendo la pérdida de dos hijos no nacidos, que ahora están en el cielo –, y aun así hemos experimentado que Dios es fiel y que nunca deja de sostenernos.

Si algo define mi camino, es esa certeza que nació en ese retiro: Dios es mi Padre, su familia es donde pertenezco y junto a mi esposa está mi hogar.

Y desde ahí, quiero invitar a otros: si alguna vez te has sentido fuera de lugar o sin pertenecer, en Dios Padre hay un hogar para ti. La Iglesia es la casa de Dios que también puede ser tu casa.

— Brian Segovia