A 720-niche columbarium is part of the prayerful atmosphere at St. Francis Springs Prayer Center in Stoneville. CHARLOTTE — La Diócesis de Charlotte está actualizando las normas para sus cementerios y columbarios en respuesta a la creciente demanda de espacios de sepultura y a la limitada disponibilidad de terrenos en muchas parroquias.
El obispo Michael Martin, OFM Conv., promulgó las nuevas “Normas Diocesanas para la Gobernanza y Administración de Cementerios y Columbarios” el 19 de marzo, festividad de San José, patrono de los moribundos.
Las normas actualizan las reglas para el establecimiento, funcionamiento y ampliación de cementerios parroquiales, columbarios y secciones católicas en cementerios públicos o privados, así como para posibles futuros cementerios administrados por la diócesis. También establecen requisitos sobre quién puede ser sepultado, garantizan el mantenimiento perpetuo de los lugares y enfatizan que las opciones de sepultura deben seguir siendo accesibles.
Estas normas sustituyen las políticas emitidas por primera vez en 2007 y buscan ayudar a la diócesis, en rápido crecimiento, a responder mejor a las necesidades pastorales y prácticas de los fieles que buscan una sepultura católica.
Funcionarios diocesanos señalan que la demanda ha ido en aumento debido al crecimiento de la población católica, cuyos miembros desean la certeza de contar con un cementerio o columbario católico para ellos y sus seres queridos.
“Una de las cosas que escuchábamos de los sacerdotes es que los feligreses preguntaban cada vez más dónde podían ser sepultados sus seres queridos”, dijo monseñor Patrick Winslow, vicario general y canciller de la diócesis. “Esas preguntas realmente comenzaron a alcanzar un punto crítico.”
MÁS OPCIONES DE SEPULTURA
La Iglesia recomienda la sepultura del cuerpo, pero permite la cremación. A medida que el terreno disponible en las parroquias se ha vuelto más limitado, ha aumentado la cremación y la dependencia de cementerios civiles.
Actualmente, tres de las 93 parroquias de la diócesis cuentan con cementerios y siete tienen cementerios con columbarios. Otras 21 parroquias operan columbarios independientes, aunque 10 de ellos ya están llenos. También existen secciones católicas en cementerios civiles en Albemarle, Charlotte, Clemmons, Cornelius, Huntersville y Matthews.
Uno de los cambios más significativos de la nueva normativa elimina el límite que restringía el número de nichos en los columbarios al número de parcelas de sepultura en el mismo lugar.
“Las fórmulas anteriores que vinculaban el número de nichos al de parcelas ya no se utilizan”, explicó monseñor Winslow. “Ahora permitimos que las decisiones se guíen por la necesidad, el espacio y la disponibilidad.”
Para los feligreses y sus familiares, el efecto práctico probablemente será una mayor disponibilidad de opciones de sepultura en los próximos años, añadió.
Las nuevas normas reiteran la enseñanza de la Iglesia de que los cementerios y columbarios católicos están destinados principalmente a católicos bautizados, aunque otras personas también pueden ser elegibles, incluidos cónyuges, hijos u otros familiares no católicos o no cristianos.
También describen procedimientos para la adquisición de terrenos para nuevos cementerios o ampliaciones, la creación de secciones católicas en cementerios civiles y la administración de cementerios parroquiales, incluyendo el mantenimiento de registros y la gestión financiera.
Las parroquias con cementerios o columbarios deben establecer consejos asesores para supervisar las finanzas y crear fondos de cuidado perpetuo que aseguren el mantenimiento a largo plazo de las propiedades.
Las normas también fomentan el cuidado del medio ambiente, recomendando prácticas “ecológicamente responsables”, como sistemas de riego que ahorren agua. Se permiten los entierros “verdes” siempre que se realicen conforme a la enseñanza de la Iglesia.
Asimismo, las normas establecen un marco para un posible cementerio diocesano en el futuro.
ESPACIOS SAGRADOS
Más allá de los aspectos administrativos, las normas reflejan la enseñanza de la Iglesia y destacan el significado espiritual de la sepultura católica.
“Los cementerios y columbarios católicos son extensiones del ministerio de la Iglesia – pastoral, litúrgico y comunitario –, no meramente lugares funcionales de sepultura”, afirma la normativa. “Son lugares donde los fieles acuden a orar, a llorar, a recordar y a encomendar a sus seres queridos al cuidado eterno de Dios.”
Los cementerios deben entenderse como espacios sagrados dentro de la vida de la Iglesia, señaló monseñor Winslow.
“A menudo pensamos en espacios sagrados en términos de iglesias y capillas”, dijo, “pero los cementerios también son espacios sagrados – espacios sagrados al aire libre dedicados a la sepultura de los restos de las personas que amamos y de nuestros hermanos en la fe.”
Las normas piden que los cementerios y columbarios estén ubicados en entornos propicios para la oración y que se mantengan cuidadosamente. Los terrenos, la iluminación, los caminos y aceras, las lápidas, las estatuas, los crucifijos y los santuarios deben reflejar la dignidad del lugar.
Se anima a las parroquias a ofrecer liturgias y actos devocionales en los cementerios, como servicios del Día de los Fieles Difuntos, para fomentar la oración por los fallecidos.
El padre Noah Carter, director de la Oficina de Culto Divino de la diócesis y párroco de una iglesia con cementerio y columbario, fue uno de los que aportaron ideas para las nuevas normas.
Su parroquia, Holy Cross en Kernersville, cuenta con un cementerio y columbario con 300 parcelas y 300 nichos, y planea ampliarse a 600 de cada uno.
“Definitivamente hay interés”, afirmó el padre Carter. “Los católicos quieren ser sepultados en lugares católicos, porque saben que allí se les asegura la oración por los difuntos y la visita de las personas.”
NORMAS ESTANDARIZADAS
Las nuevas políticas estandarizan lo que las parroquias con cementerios y columbarios ya venían haciendo en gran medida, señalaron monseñor Winslow y el padre Carter.
Las normas se desarrollaron durante varios años con aportes de múltiples oficinas diocesanas, así como del Consejo Presbiteral y de párrocos que administran cementerios. Líderes diocesanos con experiencia en derecho canónico, finanzas, liturgia, bienes raíces y asuntos legales contribuyeron al proceso.
Para ayudar a las parroquias a implementar las nuevas normas, la diócesis ha creado un conjunto de recursos y plantillas complementarias.
“No se trata de decirle a una parroquia: ‘Ahora pueden administrar un cementerio, averigüen cómo hacerlo’”, explicó monseñor Winslow. “Es básicamente un paquete completo para las parroquias – casi un sistema listo para usar – para que no tengan que empezar desde cero.”
— Patricia L. Guilfoyle

