Litzi Morales (a la izquierda) toca la flauta, y su hermana Ciyetzi Tevepaugh (a la derecha) toca la guitarra para festejar otro encuentro de fe en ‘Entre Fronteras’, para DH Radio ‘La Voz de Huánuco’. (Brian Segovia | Catholic News Herald) MOORESVILLE — Durante las mañanas, el restaurante Mamá Katie’s, en Mooresville, se llena de comensales ávidos por disfrutar de los desayunos caseros que prepara Katie Reyes. El local cierra a las 2:00 p.m., y el lugar queda sumido en la quietud por el resto del día. Sin embargo, una noche por semana, aquel restaurante tranquilo renace: las luces cálidas reemplazan la oscuridad, y las mesas dan paso a micrófonos, consolas y una atmósfera vibrante. Lo que es un refugio para el desayuno se convierte, durante unas horas, en un estudio de producción que une dos mundos diferentes bajo un mismo techo.
“Tratamos de no solo alimentar el cuerpo, sino también alimentar el espíritu con el amor de Dios”, dice la dueña, Katie Reyes.
Desde hace algunos meses, el restaurante, frecuentado por feligreses de la Iglesia Santa Teresa, ha sido lugar de producción de lo que ellos llaman “evangelización a través de las redes sociales”, mediante un programa de radio titulado Entre Fronteras. Es una emisión por Facebook en el canal DH Radio y en cuatro estaciones de radio en
Huánuco, Perú, que establece una conexión familiar entre los feligreses de la Diócesis de Charlotte y Huánuco, utilizando oraciones, música, cantos e historias personales de fe. A través de la plataforma de comentarios durante la transmisión en Facebook, los feligreses en Perú comentan e interactúan con ellos. Reyes indica que, en los dos años que el restaurante ha estado en funcionamiento, contar con un estudio de radio en ese espacio normalmente dedicado a la alimentación ha sido algo completamente inesperado. “Para nada imaginé esto. Dios es misterioso y maravilloso”, comentó Reyes. “Es algo muy bonito y el Espíritu Santo obra de forma muy hermosa”.
Reyes, quien ha estado profundamente involucrada en Santa Teresa como miembro del Ministerio Hispano y catequista, afirma que cada semana el programa ha ido creciendo. Y con ello también ha crecido una comunidad diversa que ahora escucha no solo desde Perú y Carolina del Norte. “Hemos visto personas sintonizar desde todas partes del mundo, y sigue creciendo”, añade Reyes.
Orígenes de una conexión providencial
Aunque la conexión por radio es algo relativamente reciente entre ambas diócesis, existe una historia de 19 años entre Charlotte y Huánuco, cuyo vínculo principal ha sido el Padre Huver Navarro, vicario de la parroquia Santa Teresa.
Todo comenzó en 2006, cuando el Padre Mark Lawlor, ahora párroco de esa misma iglesia, viajó y estableció una conexión misionera con la Diócesis de Huánuco, a través de un contacto peruano que hizo mientras estudiaba ingeniería en la universidad. En Perú, el sacerdote forjó una amistad con el entonces obispo de Huánuco, Monseñor
Jaime Rodríguez Salazar, quien lo invitó a hospedarse con él durante su viaje, estableciendo así una hermandad entre ambos territorios episcopales.
El Padre Huver Navarro, un joven sacerdote recién ordenado, fue el instrumento que Lawlor llama “providencial” para mantener esa fraternidad, cuando el obispo emérito
Salazar lo envió a Charlotte como misionero. El mensajero de la fe de formación comboniana fue eventualmente designado vicario de la Iglesia Santa Teresa, inspirando una colaboración más estrecha entre el Padre Lawlor y el Padre Navarro.
Ambos clérigos reconocen la providencia de Dios en aquel primer contacto fortuito con el obispo episcopal de Huánuco como algo primordial en esta relación de caridad. “Si él simplemente nos hubiera dicho en esa noche ‘Mucho gusto en conocerlo, padre. Que tenga buen viaje de retorno’, nada hubiera pasado”, afirma el Padre Lawlor.
Evangelización a través de las redes sociales
Con el tiempo, el actual obispo de Huánuco, Monseñor Pedro Bustamante López, ha mantenido el vínculo con Charlotte. Una de sus estrategias evangelizadoras ha sido expandir la presencia de su diócesis en redes sociales y medios de comunicación. Así nació la colaboración con DH Radio, la llamada “Voz de Huánuco”, que comparte cápsulas de fe de miembros de la comunidad.
“Gracias a esto, la evangelización presencial y virtual no ha parado; por eso DH Radio se escucha en todo el mundo”, afirma el Padre Navarro.
Para 2025, ya son varios los programas en DH Radio que expresan la fe católica no solo en español, sino también en quechua. El 16 de julio, el programa Entre Fronteras emergió desde el comedor de ese pequeño restaurante en Mooresville y llegó al mundo entero a través de la plataforma peruana. Formado por la colaboración entre el Padre
Huver Navarro, el Padre Mark Lawlor, Katie Reyes y varios feligreses del Ministerio Hispano, esta producción resalta la fe y la vida cotidiana de miembros en la diócesis de la “Ciudad Reina” en Carolina del Norte.
“Empezamos a escuchar los programas de Huánuco como grupo y nos dimos cuenta de que podíamos hacer algo con ellos”, comenta Reyes. “Aquí hemos trabajado en equipo para hacerlo realidad.”
La radio en Latinoamérica sigue siendo un medio muy popular, especialmente para la comunidad Católica. Según un estudio de Kantar IBOPE Media, el 75 % de los peruanos escuchan radio todos los días. Además, el Concilio Vaticano II reconoce que los medios de comunicación social “contribuyen eficazmente a descansar y cultivar el espíritu y a propagar y fortalecer el Reino de Dios”
Una producción que une a la comunidad de fe
Cada jueves por la noche se ha convertido en un momento de canto, conversación y profunda emoción para los feligreses de Mooresville. Así fue el caso el 5 de agosto, cuando, desde DH Radio Huánuco, multitudes del Ministerio Hispano se conectaron desde el vibrante restaurante Mamá Katie’s para seguir una nueva edición del programa Entre Fronteras.
En un ambiente cargado de entusiasmo, los panelistas, el Padre Huver Navarro, Katie Reyes, el diácono Webster y varios invitados especiales, celebraron otro encuentro lleno de fe y comunidad. “¡Jatari, jatari, jatari! El tiempo pasa, pero la evangelización no se detiene”, exclamó el misionero Navarro en el aire, utilizando la palabra quechua jatari, que significa “levántate” o “despierta”.
Durante la transmisión, los oyentes no tardaron en responder: “¡Buenas noches, Padre Huver!”, saludaba uno, mientras otro proclamaba: “¡Verdaderamente ha resucitado!”.
Entre reflexiones y sonrisas, la guitarra comenzó a sonar con fuerza, marcando el ritmo de una noche en la que la fe cruzó fronteras y unió corazones a través de las ondas radiales.
Varios invitados compartieron su labor dentro de la parroquia: desde esfuerzos de donación, pasando por el ministerio de música, hasta el trabajo con jóvenes. Cada testimonio aportó una chispa de esperanza y compromiso a la comunidad.
Ahora, en ese pequeño restaurante de Mooresville, cada jueves por la noche, la fe se cocina y se sirve caliente para el mundo entero, uniendo corazones, culturas y comunidades en una sola mesa de esperanza.
“Esto es todavía muy nuevo para nosotros,” dice Reyes. “Pero es algo que nos inspira y ya cuando estamos al aire, el Espiritu es nuestro guía.”
— Brian Segovia









