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Catholic News Herald

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080125 Juya Retirement1El pasado 8 de julio, después de 25 años sirviendo como coordinador del ministerio hispano de la Vicaría de Gastonia, el Padre José Antonio Juya Vargas se retiró oficialmente. En las parroquias de Forest City, Gastonia, Lincolnton, Shelby y Belmont se sucedieron emotivas despedidas. (César Hurtado | Catholic News Herald) CHARLOTTE — En el año 2000, mientras servía en una parroquia de Carolina del Sur, el Padre José Antonio Juya Vargas recibió una invitación del Padre Vicente Finnerty, entonces director del ministerio hispano de la Diócesis de Charlotte, para integrarse a esta floreciente labor pastoral. “Te daré la vicaría más fácil, la de Gastonia”, le aseguró al sacerdote, que en aquel entonces tenía 48 años.

“Y no fue nada fácil”, recuerda hoy el Padre Juya al evocar los inicios del ministerio hispano en la diócesis. Los recursos eran escasos y, día a día, aumentaba la demanda de atención a medida que la población latina crecía. Sin embargo, esas dificultades no lo detuvieron; al contrario, se convirtieron en un estímulo que fortaleció su misión.

El pasado 8 de julio, después de 25 años sirviendo como coordinador del ministerio hispano de la Vicaría de Gastonia, el Padre Juya se retiró oficialmente. “Quiero volver a viajar y visitar lugares que, por el trabajo, no pude recorrer de nuevo, especialmente en Europa”, compartió.

En las parroquias de Forest City, Gastonia, Lincolnton, Shelby y Belmont —todas ellas acompañadas por él en su labor pastoral— se sucedieron emotivas despedidas.

“Gracias a Dios, hoy nuestros hermanos hispanos cuentan con atención espiritual, se celebra la Misa, se administran los Sacramentos. Hemos crecido en formación, en número de fieles, en integración, en compromiso, en ministerios y en liderazgo”, expresó con satisfacción.

Colombiano boyacense

080125 Juya Retirement2Nacido en Rondón, Boyacá (Colombia), en julio de 1952, recibió una sólida formación católica gracias al ejemplo de su madre, activa líder de las Hijas de María y de la Legión de María. A los 13 años, al finalizar la primaria, sus padres enviaron a José y a su hermano Filemón a Bogotá para estudiar en el seminario de los hermanos misioneros Somascos.

Tras varios años de preparación, el 12 de diciembre de 1981 —fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe— ambos fueron ordenados sacerdotes en la iglesia San Rafael, en su natal Rondón. Juntos iniciaron su labor misionera en Canadá, Europa, Centroamérica y, finalmente, en Carolina del Sur.

En 2011, el Padre Filemón Juya falleció mientras servía en dos parroquias de Batesburg-Leesville, Carolina del Sur. Esta pérdida marcó profundamente al Padre José Juya, quien logró sobreponerse gracias al apoyo y acompañamiento de sus feligreses, continuando así su misión pastoral.

Pasión misionera

A pesar de su retiro, el Padre Juya planea seguir colaborando, en la medida de sus posibilidades, con las cinco parroquias de la vicaría donde inició los servicios en español y que ayudó a fortalecer y expandir. “Amo mi vocación sacerdotal y me siento muy feliz de ver los frutos obtenidos gracias al compromiso de tantos líderes que han acompañado esta historia misionera”, afirmó.
Lo vamos a extrañar, Padre Juya: sus palabras de aliento, sus correcciones, sus consejos, su humor y su constante acompañamiento. Su presencia ha dejado una huella profunda en cada uno de los feligreses que tuvieron la dicha de encontrarse con usted. Seguiremos viéndonos, si Dios nos concede vida. Muchas, muchísimas gracias.

— César Hurtado