FRANKLIN — Con gran creatividad y utilizando únicamente tizas y aserrín coloreado, decenas de familias y miembros de movimientos apostólicos de la parroquia San Francisco de Asís elaboraron hermosas alfombras, por las que desfiló la procesión de Corpus Christi el pasado domingo durante su recorrido por los terrenos parroquiales.
Siguiendo una tradición de casi 20 años, los participantes se reunieron al concluir la misa de las 11:30 de la mañana para recibir las maquetas con los dibujos que plasmarían en el pavimento del estacionamiento. Con ayuda de polvo de madera teñido, transformaron el suelo en una extensa y maravillosa obra de arte con diversos motivos litúrgicos.
Esperanza Vargas, coordinadora del ministerio hispano parroquial, explicó que la preparación comenzó semanas atrás, cuando, tras recolectar el aserrín donado por un aserradero local, lo tiñeron con distintos colores en jornadas comunitarias.
“Este año logramos elaborar casi treinta alfombras, que cubrieron todo el recorrido de la procesión, desde la puerta principal hasta la puerta trasera, pasando por las grutas de la Virgen María y San José”, comentó Vargas.
Sobre lo efímero del arte creado —que desaparece rápidamente tras el paso de la procesión— Vargas aseguró que eso no genera tristeza ni pesar entre quienes participaron. “Para nosotros es una ofrenda a Jesús Sacramentado, y estamos felices de brindar este servicio”.
Encabezaron la procesión el padre Tien Duong y el diácono David Ramsey, precedidos por las niñas que realizaron su Primera Comunión hace tres semanas y un grupo de adoradores nocturnos.
Reflexionando sobre la importancia de esta solemnidad, el diácono Sigfrido della Valle, coordinador del ministerio hispano de la Vicaría de Smoky Mountains, señaló que esta celebración, junto con la de la Santísima Trinidad, “son los dos misterios más grandes de la Iglesia”.
La Eucaristía, añadió, “es una de las gracias más hermosas que hay en la vida, y mi corazón se rompe por aquellas personas que no pueden comulgar, porque nos estamos perdiendo del pan bajado del cielo, del alimento espiritual que fortalece y nutre el alma”.
La jornada incluyó una kermés que inició por la mañana y concluyó antes de la procesión. Se ofrecieron tacos, gorditas, aguas frescas y otras delicias latinoamericanas. Los fondos recaudados se destinarán a cubrir la colecta del DSA.
Finalmente, Vargas destacó el apoyo incondicional del padre Tien: “Aunque no habla español, siempre está a nuestro lado y nos permite celebrar nuestras numerosas tradiciones”.
— César Hurtado














